Experiencia profesional

Para un músico de jazz no es raro alternar actuaciones en teatros o festivales con garitos de pequeñísimo aforo, y en muchos casos son habituales también las amenizaciones, cocktails, convenciones y demás.  En cuanto a festivales de jazz, he tocado en los de Lugo, Menorca, Albacete, Getxo, Cantanhede (Portugal), Borja y Cuenca. La lista de locales y eventos varios en los que he participado es larga para enumerar pero recuerdo haber estado en Madrid, Barcelona, Valladolid, Vigo, La Coruña, Huesca, Zaragoza, Córdoba o Almería.

De entre esta trayectoria hay algunos momentos que, bien por importantes o por diferentes, señalaría como especiales:

Uno de ellos es entrar a formar parte de Zubipeko Swing, una banda de jazz tradicional que, con una puesta en escena llena de humor y muy cercana al público, tuvo en su día mucha proyección dentro del País Vasco. Con ellos empecé a tocar en escenarios grandes, viajar, aparecer en televisión o entrar por primera vez en un estudio de grabación.

Otro ha sido participar como colaborador en orquestas sinfónicas, varias veces con la de Bilbao y una con la de La Coruña. Para los que venimos de formaciones pequeñas, ser parte de ese mar de sonido es una experiencia alucinante. Dentro de estas colaboraciones, ha habido dos que no olvidaré: una con Michel Camilo como solista principal, y otra con Ennio y Andrea Morricone dirigiendo su propia música.

Un tercero es haber estado involucrado en proyectos de rock, acudir a jams de blues o haber tenido mi temporada de BodasBautizosComuniones. Aunque mi punto de partida es el jazz, siempre me ha apetecido disfrutar y desenvolverme en otros estilos.

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